¿Qué viene con blockchain e inteligencia artificial para los abogados, la industria y la propiedad intelectual?

La aparición de la inteligencia artificial y de blockchain (cadena de bloques) ha desatado un mar de discusiones académicas y prácticas, y los abogados de todos los continentes se preguntan la manera en que modificarán la práctica del derecho. Esta inquietud no es gratuita, porque el ejercicio de nuestra profesión, además de implicar la utilización de inteligencia humana, se realiza mediante el uso de evidencia y la instrumentalización de registros. De hecho, es común en algunos países que los abogados sean también notarios y den fe pública de documentos.

Hace un par de semanas se desarrolló el Congreso de la Asociación Paraguaya de Propiedad Intelectual, APAPI, en el que se disertó acerca de inteligencia artificial y blockchain.

En esta ocasión, más allá de un ejercicio especulativo sobre el futuro, se realizó un análisis de la unión entre la inteligencia artificial e industrias como la farmacéutica y la de software. Novartis y Microsoft firmaron un interesante acuerdo que comprende la implementación de inteligencia artificial para la solución integral de problemáticas de salud. La pregunta sobre el momento en que llegarán los medicamentos diseñados completamente por la ejecución de algoritmos ya está sobre la mesa.

Esa exposición dio paso a una disertación sobre los usos y problemáticas de blockchain. Desde su tradicional utilización en criptomonedas y los retos para su regulación, hasta los problemas que se han presentado con la tecnología, fueron materia de debates y disertaciones.

Blockchain ya es una realidad. Su implementación es masiva y continua. Sin embargo, como toda tecnología enfrenta retos. Por ejemplo, la capacidad de transacciones que soporta es todavía muy reducida respecto de sistemas centralizados. Su endiosamiento como panacea también resulta peligroso, porque pese a que ofrece criptografía de primera, y seguridad en la trazabilidad transaccional, requiere ser complementada con una verdadera verificación sobre la existencia de los activos que representa.

Por otra parte, el seminario sirvió para plantear interrogantes que todavía están por ser resueltos por el Derecho: ¿qué sucederá cuando todos los registros de propiedad industrial estén interconectados con el uso real de las marcas?, ¿qué pasará cuando el ejercicio del derecho de prioridad sea tan transparente y efectivo que nos preguntemos acerca de su sostenibilidad?, ¿cómo afectará un registro de transacciones distribuida en el mundo la soberanía de los países?, ¿los abogados seremos ayudados, reemplazados o simplemente cambiará nuestro oficio? Está por verse.

La singularidad tecnológica, aquel momento en que la inteligencia artificial dura supere a la humana y la implementación eficaz de la cadena de bloques, ya está a la vuelta de la esquina.

 

Por: J. Felipe Acosta