Propiedad Intelectual y Transferencia de Tecnología: ¿una relación necesaria?

Hoy en día hablar de transferencia de tecnología, principalmente en el contexto universitario, suele ser un tema muy comentado pero cuyo entendimiento y aplicación tiende a quedarse en aproximaciones teóricas y generales. Veamos a continuación desde una perspectiva práctica algunas consideraciones sobre la transferencia de tecnología y su relación con la propiedad intelectual.

En primer lugar, es necesario referirnos a aquello que se entiende por tecnología con el fin de tener una comprensión más clara del proceso necesario para su transferencia. El concepto de tecnología ha tenido diferentes consideraciones y cambios de acuerdo al contexto y el tiempo en el que son apreciados,[1] sin embargo, desde una perspectiva amplia, podemos considerar que la tecnología comprende un grupo de habilidades, prácticas, técnicas, y conocimiento en general, útil para resolver necesidades o problemas técnicos.[2]

En ese sentido, al hablar de transferencia de tecnología, estamos refiriéndonos al proceso para transferir conocimiento tecnológico de una parte (persona natural o jurídica) a otra con la intención de ser utilizado o implementado por quien lo recibe. Por ejemplo, una tecnología agrícola desarrollada por un grupo de Investigación de una universidad, cuyo propósito consiste en hacer más productivo y eficiente el cultivo y cosecha de un determinado fruto, podría ser compartida con otra Institución o con una empresa, para ser implementada o usada en los proyectos de ésta última, sin embargo, el simple hecho de compartir información o los elementos que componen la tecnología, usualmente no es suficiente para aplicarla o implementarla, así que resulta necesario llevar a cabo un proceso específico para transferir aquel conocimiento técnico y ser aplicado exitosamente por quien lo recibe, por ejemplo a través de un proceso que implique la entrega de información técnica, la autorización (licencia) para uso y/o explotación de derechos de propiedad intelectual soportados en patentes, la transferencia de secretos empresariales asociados a la tecnología, el entrenamiento técnico para el equipo de la Institución o empresa que recibe la tecnología, y el soporte técnico por parte del equipo inventor y/o conocedor de la tecnología durante la implementación o durante el proceso de escalamiento industrial de la tecnología. Este tipo de procesos son llevados a cabo en el contexto universitario por ejemplo a través de acuerdos de colaboración, convenios de investigación, acuerdos de intercambio de personal, pasantías, estancias académicas, entre otros, implicando sustancialmente un proceso de transferencia de tecnología en el sentido antes referido.

Con estas consideraciones acerca de lo que puede entenderse por transferencia de tecnología, surge la necesidad de comprender el grado de relación que tiene la propiedad intelectual en este tipo de procesos. Partamos entonces del hecho que el conocimiento tecnológico esencialmente está compuesto por información técnica, know-how,[3]invenciones, guías, manuales, procedimientos, entre otros elementos intangibles, ante lo cual, la propiedad intelectual entra a jugar un papel determinante en la protección y manejo de estos elementos de naturaleza intangible, y por consiguiente, instituciones generadoras de conocimiento como las universidades, recurren cada vez más a la propiedad intelectual para entender qué tipo de activos intangibles de propiedad intelectual existen en su tecnología, cómo manejarlos durante el proceso de transferencia, y por supuesto contar con el control necesario para poderlos monetizar, es decir, obtener provecho a través de su explotación.

Con lo descrito hasta aquí, se refleja la necesidad de contar no solo con el componente de protección de la propiedad intelectual asociada a la respectiva tecnología en los procesos de transferencia, sino que exige además contar con una estrategia institucional de gestión de propiedad intelectual enfocada hacia la transferencia de tecnología. Desde la práctica podemos ver que la transferencia de tecnología en muchas instituciones suele darse a través de relaciones basadas en acuerdos institucionales globales que si bien pueden generar que la tecnología sea implementada o aplicada por quien la recibe, si las partes involucradas no incluyen provisiones sobre propiedad intelectual acordes a su estrategia institucional, enfrentan problemas por la falta de claridad de elementos tales como la identificación de la propiedad intelectual con la que contaba inicialmente cada parte involucrada en el proceso, la reglas de juego aplicables a la propiedad intelectual adicional generada por ambas partes durante el proceso de transferencia de tecnología (por ejemplo, durante el escalamiento industrial de un producto o durante el proceso de adaptación de tecnología), los mecanismos para llevar a cabo la comercialización de tecnología, la distribución de beneficios económicos por la explotación de derechos de propiedad intelectual, entre otros. Todos estos aspectos pueden afectar drásticamente el proceso de transferencia de tecnología, incluso causar el rompimiento del acuerdo y/o generar la pérdida de oportunidad para proteger adecuada y oportunamente nuevos desarrollos generados en virtud de dicho relacionamiento.[4]

En tal sentido, la estrategia de propiedad intelectual es fundamental para generar escenarios que permitan que fluyan procesos de transferencia de tecnología adecuados; es por ello, que muchas instituciones y empresas cuentan con políticas y reglamentos de propiedad intelectual para fijar reglas para la protección y gestión de su producción intelectual y por supuesto, enfocadas hacia la transferencia tecnológica.[5] En este punto, es importante tener muy claro que el proceso de protección de la propiedad intelectual es fundamental, pero sólo es el comienzo de un largo proceso para llevar a cabo la transferencia de tecnología, por ello, la práctica está reflejando que muchas universidades están manejando su estrategia institucional de protección de propiedad intelectual atada al análisis del potencial de transferencia y/o comercialización de activos de propiedad intelectual asociados, lo que exige un entendimiento de la propiedad intelectual más estratégico para lograr una aplicación mucho más sofisticada y proactiva frente a la dinámica reactiva y tradicional de protección.

Este contexto levemente dibujado, refleja la necesidad de cualquier institución o empresa que tenga interés de embarcarse en procesos de transferencia de tecnología, de contar con una estrategia de propiedad intelectual institucional minuciosamente diseñada y aplicada, bien sea para transferir tecnología buscando un impacto social o bien para la anhelada transferencia para comercialización de tecnologías.

———————————————————————————————–

[1] SAZALIO Abdul, Wahab RADUAN Che Rose. SUZANA Idayu. WATI Osman. Defining the Concept of Technology and Technology Transfer: A literature Analysis. International Business Research. January 2012. Vol. 5, No 1. Page 62

[2] UNCTAD (United Nations Conference on Trade and Development). Transfer of Technology and Knowledge Sharing for Development. Science, Technology and Innovation Issues for Developing Countries. United Nations, 2014. Pages 1-2.

[3] Podemos entender de manera general al know-how como el conocimiento técnico que se tiene acerca de cómo hacer o llevar a cabo algo.

[4] World Intellectual Property Organization. Intellectual Property Policies for Universities. http://www.wipo.int/about-ip/en/universities_research/ip_policies/

[5] World Intellectual Property Organization. Intellectual Property Policies for Universities. http://www.wipo.int/about-ip/en/universities_research/ip_policies/

 

Por:

Juan Carlos Suárez
Abogado Innovación, Protección y Transferencia
juan.suarez@olartemoure.com